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lunes, 27 de junio de 2011

¿Por qué esta nueva denuncia contra la Legión de Cristo ?

            Hace unos cuantos días hemos dado inicio a este espacio, con el que pretendemos denunciar públicamente la actitud de la Legión de Cristo con relación a sus miembros y ex miembros.

            Como siempre sucede, la Legión de Cristo, poderosa maquinaria económica, subestima el impacto de una denuncia como esta.

            Quizá nos acusen de querer presionarlos, cuando se le propuso al actual Director General llegar a un acuerdo amistoso. El P. Alvaro Corcuera respondió, luego del consejo enviado por el Jesuita Gianfranco Ghirlanda, “quello che io consiglio non è di andare per vie legali civili, ma di cercare in tutti i modi un accordo con la Legione”, que quiere decir: aquello que yo aconsejo es no ir por la vía de la justicia civil, sino tratar por todos los medios de llegar a un acuerdo con la Legión.

            Pero llegar a un acuerdo, llegar a un mínimo díalogo, es imposible!

            No nos queda otra alternativa que denunciar ante la opinión pública y también ante los tribunales civiles, hasta lograr que se haga justicia.

            En sendas comunicaciones mantenidas por correo electrónico con el Director General, todo se reduce solo a bonitas frases y deseos huecos.

            El impacto de nuestra denuncia comienza a tomar cuerpo, y nos alegramos. Agradecemos a todos los visitantes que nos están acompañando en estos primeros pasos. De España, México, Chile, Reino Unido, Italia, Mónaco, Suiza, Brasil, Argentina….. Igualmente agradecemos a cuantos se están sumando a nuestra causa.

            No es solo una injusticia!  Es también un delito y un pecado social lo que hace esta Congregación.

            En consultas realizadas a la misma Conferencia Episcopal Española, nos han respondido que efectivamente la Ley obliga desde el año 1982 a pagar la Seguridad Social de los Religiosos. Pronto iremos publicando estos documentos de la Conferencia Episcopal que nos avalán.

            Esto tiene un sentido humano razonablemente lógico y desde una perspectiva cristiana un mínimo de caridad, de la Caridad que los Legionarios se llenan la boca de predicar y poner como si fuese la parte esencial de su “carisma”.

            El P. Alvaro Corcuera, es un mentiroso, con todas las letras, sin quitarle ni una sola. Él dijo en los medios de comunicación que se reuniría con las Víctimas. Públicamente  queremos mostrar como miente, como sigue las mismas tácticas de aquel que el Santo Padre ha definido como un “ falso profeta”, el innombrable fundador.

            .Vamos  a ir publicando las comunicaciones mantenidas y las que ni siquiera el Delegado Pontificio Card. Velasio de Paolis, se ha dignado a responder.

            Ya no son solo los escándalos por los abusos sexuales cometidos por el Fundador, ya no son solo los abusos sexuales cometidos en Francia, Irlanda, Chile, España, Italia…..y que los superiores han querido tapar.

            Ya no son cosas del pasado con las vidas rotas en el presente.

            Se trata de un escándalo igualmente grande e injusificado.

            La Legión de Cristo trata a sus  miembros consagrados como auténticos esclavos de la Religión.

            Muchos ex miembros con una edad avanzada, no lograrán nunca una pensión de jubilación digna, porque la Congregación no paga lo que marca la ley. Y otros con responsabilidades familiares, en paro, sin estudios legales tampoco. Mientras ellos organizan conferencias de ética para empresarios y se rasgan las vestiduras ante ciertas leyes que se promulgan en estados libres, cierran los ojos ante las leyes justas que les son incómodas.

            Desde aquí invito a los ex miembros que sigan ejerciendo su dercho a denunciar públicamente y en los tribunales civiles.

            No es fácil iniciar un camino como este, pero al igual que hicimos con el falso profeta, haremos lo mismo en este caso, pues  la Verdad y la Justicia siempre triunfan.

            El Papa Juan XXIII definió al bien común como "el conjunto de las condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de su persona" (Encíclica Mater et Magistra).

            Y en su encíclica Pacem in Terris, base de nuestra denuncia,  nos indica el camino “La paz no se logra solo con la ausencia de la violencia sino llevando a la práctica los valores que hace que la paz exista.

Tantos los pastores y creyentes debemos llevar nuestra fe a la acción, las dos deben estar junta, es la forma que con el ejemplo se nos reconozca como cristianos”.

viernes, 24 de junio de 2011

Carta del P. Juan Pedro Oriol a Alvaro Corcuera

Ofrecemos a continuación la carta que el P. Juan Pedro Oriol ha enviado al Director General, porque consideramos que dentro de la denuncia que estamos llevando a cabo, es importante por los motivos que le hace al Director General.




¡Venga tu Reino!

28 de mayo de 2011



P. Álvaro Corcuera, LC

Director General de la Legión de Cristo.







            Muy estimado P. Álvaro:



            Comienzo a escribirle una carta que nunca quería tener que escribir… Pero ya no puedo esperar más. Sé que Jesús está a mi puerta y llama (Ap. 3, 20).



            Le escribo casi sin poder creer lo que aquí pido y lo que veo que Dios me pide. Y quiero comunicarle a Usted, en primer lugar y antes que a nadie, como Director General de la Legión, que he decidido  exclaustrarme y dejar la que ha sido mi congregación y a la que tanto amé desde los 17 años de edad.



            No quisiera relatar lo que ha supuesto y supone para mí el haber llegado hasta aquí, las lágrimas derramadas ante el Sagrario y en soledad, los momentos íntimos en los que me he arrojado a los pies de Jesús en la cruz y me he dejado en los brazos de María pidiéndoles un poco de luz para amarles con fidelidad, para no desagradarles con mi decisión y para hacer la Voluntad del Padre.



            He llegado a esta decisión después de recorrer un camino interior muy personal. También sé que no escojo algo más fácil o cómodo y pido a Nuestro Señor que me ayude a estar dispuesto para lo que Él me pida y me tenga preparado de aquí en adelante.



            Han pasado dos años y nueve meses desde que comenzó este inesperado proceso espiritual. A fines de agosto del 2008, Usted, con gran caridad y de forma personal, me comunicó la noticia de que algunas acusaciones sobre la vida del padre Maciel eran ciertas y que, además, tenía una hija con una amante. 



Mi primera reacción fue de sorpresa y de decepción pero, al mismo tiempo, de defensa aguerrida de la Legión y de mi vocación legionaria. ¿Se acuerda de nuestros mensajes en esos meses? Yo los guardo con cariño y las leo algunas veces.



Usted nos concedió el permiso para acudir a Tierra Santa en familia. Fui con ocho de mis nueve hermanos, ya que no pudo acompañarnos mi hermana Piedy. Un día, cuando nos encontrábamos en Jerusalén, hablamos por teléfono con Usted y aún recuerdo nuestra felicidad al recibir la gracia de hablar por teléfono con nuestro Director General…



Después de Tierra Santa y durante los meses siguientes, traté de apoyarle en todo a Usted y a los Superiores y de rezar y trabajar apostólicamente sin desfallecer. A Usted le consta esto, padre Álvaro.



Cuando la noticia se hizo pública a inicios de febrero del 2009, me sorprendió y me dolió ver y constatar que no se decía la verdad a los nuestros y que se controlaba la información entre nosotros.



Escribí mi artículo en el periódico MURAL pidiendo perdón por acallar tantas veces las voces que habían delatado al padre Maciel, artículo que Usted me autorizó la tarde anterior con unas palabras que recuerdo una por una.



En estos meses pude mantener una frecuente comunicación con Usted, incluso nos entrevistamos en dos ocasiones, una en Guadalajara y otra en el DF.



Continué con mi apostolado entre los jóvenes pero recomendé a los que tenían inquietudes vocacionales no ingresar al candidatado y que, mejor, hicieran antes la experiencia de ser colaboradores del Regnum Christi, si bien permití que ingresaran cuatro jóvenes estupendos, tres de los cuales siguen en el noviciado.



El anuncio de la Visita Apostólica hizo renacer en mí la esperanza de que los legionarios aceptáramos nuestra verdad y sus consecuencias. Doy gracias a Dios por la relación tan cercana y sobrenatural que mantuve con Don Ricardo Watty, Visitador Apostólico para México, y ha sido una gracia haberlo conocido. También me sorprendieron los comentarios negativos que hacían algunos superiores del Visitador.



El Comunicado de la Santa Sede del 1 de mayo de 2010 fue una bendición para muchos legionarios. También para mí. Sin embargo, no todos lo acogieron así, sobre todo a algunos superiores. Por eso, me impresionaba que no se analizara a fondo el Comunicado entre nosotros y que no se nos animase a reflexionar sobre su contenido ni en Comunidad ni personalmente.



Dos meses después, llegó el nombramiento del Delegado Apostólico y las posteriores determinaciones que ha ido tomando en la tarea de purificar la congregación.



Regresé a España para hacer el Camino de Santiago por segundo año consecutivo, permiso que le agradecí sinceramente.



Legionarios ejemplares seguían saliendo de la Legión. Así también, el 7 de octubre pasado, el P. Santiago también decidía dejar la Legión. Los hechos que sucedieron a su exclaustración me hicieron rezar tanto… Sin palabras, padre, sin palabras.





            Para no alargarme en el recuento del itinerario personal recorrido desde el conocimiento de la noticia de la vida falsa y engañosa del que pensaba era nuestro santo fundador hasta el momento actual, quiero decirle, querido padre Álvaro, que en este tiempo la tristeza y la desconfianza han permeado mi vida y he venido experimentando una imposibilidad creciente de readaptarme a una vida religiosa que no consigo identificar con la que yo escogí libre y plenamente.



I)          Sé que la Iglesia está actuando pero veo casi indiferente la etapa que vive ahora la congregación para buscar la “estructura nueva para no caer en el vacío”. No creo que se pueda dar un intercambio real y justo entre las posturas que existen y no encuentro algo que me lleve a participar en este proceso, aunque comprendo y valoro que otros sí se sientan identificados con él.



II)         No veo, y esto es algo esencial para mí, cómo se pueda configurar una espiritualidad que venía íntegramente del fundador, y siempre se nos inculcó así, y ahora nos dicen que no es de él pero que ahí está. Después de meses intentándolo, no es que no quiera, padre, se lo digo con el corazón en un puño y llorando sin parar mientras escribo estas líneas, es que no puedo.



III)        No identifico la Voluntad de Dios con que yo pase los próximos y mejores años de la vida sacerdotal en este intento de rescatar una congregación que, a causa de tantos hechos y situaciones, no es la que yo escogí, aunque lleve el mismo nombre. La Legión que yo amé, ya no existe; no es la congregación que yo amaba con un santo fundador, modelo a seguir, fiel transmisor de un carisma recibido de Dios. ¿Puede recibir y transmitir un carisma un hombre definido por Su Santidad como “falso profeta”, “un enigma en la Iglesia…”? Yo no lo veo, padre, perdóneme, pero no es que no lo puedo ver. El carisma es un don que Dios da a una persona para compartirla a otros. ¿Qué carisma recibió el padre Maciel? La Iglesia nos dice en el Comunicado que “el carisma se ha de redefinir”. Y también la Iglesia nos ha dicho que “se debe reconstruir el futuro personal y el de la Legión sobre el llamado y el amor de Cristo”. Mi futuro personal no lo veo con el de la congregación que se pretende redefinir manteniendo una esencia que hoy consta que carecía de recta intención.



Y la Legión de ahora me ha ido llevando al ahogo y a la desilusión y estaba perdiendo no sólo la fuerza y el empuje sino la alegría y la paz de mi vocación. Esta Legión de ahora, padre, me resulta ya casi indiferente. ¿Quién lo iba a decir? Después de haberla amado tanto, de haberla defendido con uñas y dientes, de haberla admirado tanto…



IV)       Me cuesta decirle esto, P. Álvaro, pero es así: ya no vivimos en la Legión en la que impera la caridad, ya no. Se ha estado separando la caridad de la verdad. Por ejemplo, ¿se acuerda de lo que le pedí uno de los últimos días en los que hablamos sobre la verdad de nuestra historia? No creo que se pueda construir un futuro sólido sin saber la verdad del pasado, aunque entiendo el porqué de esta determinación pero no la puedo compartir.

V)        ¡Cuánto nos amábamos antes de lo sucedido! Nos comprendíamos, nos defendíamos, nunca se hablaba mal de los demás… Ahora, aunque se guardan las formas en un aparente respeto y no se insulta a la cara, el trato dista de ser sincero, se habla por la espalda, se hace el vacío a quien disiente, se señala a quien cuestiona y se sigue fomentando como Voluntad de Dios el avisar de lo que se ve o se escucha en vez de promover el encuentro fraterno.



Se ha apartado y se aparta a los que tan sólo han pedido la verdad y me duele ver que se les haga mala fama interna y se les tilde de “inquieto” o “afectado” o se diga de ellos que “no han logrado superar lo que nos pasa”. Veo el sufrimiento injusto causado a “los pobres que lo están pasando mal”. Perdone, padre, pero yo me identifico con ellos y a su lado quiero estar. Sí, yo quiero estar al lado de estos “pobres”, de estos que han sido despreciados aunque no han hecho nada malo, nada injusto, nada falso.



Me causa gran decepción ver cómo dejan de existir de un día para otro a quienes han decidido exclaustrarse, aunque hayan entregado ejemplarmente muchos años de su vida en la congregación. Ahí están, el P. Manuel Torre, el P. Richard Gill,  P. Douglas Barry, el P. Santiago Oriol, y tantos otros… Sé que esto no está mal en sí y para algunos es lo normal, pero yo no quiero ser parte de esta forma de vivir la caridad.



VI)       No es la Legión unida, siempre unida. Las diferencias en las posturas han roto nuestra cohesión. El Delegado nos pide respeto por las diferentes posturas pero en nuestra cultura es difícil que se permita esto. La crítica, los comentarios por detrás, los informes tantas veces injustos que se siguen haciendo sin pensar en el daño que hacen, en fin, estas realidades que se siguen practicando en la Legión, me quitan la serenidad.



No quiero dejar de agradecer a aquellos legionarios que me han defendido a mí y a muchos otros al escuchar críticas y juicios por la espalda. ¡Cuánto daño se ha hecho así y se hace con esto! Ojala que no se dañe a más padres y hermanos, sobre todo por medio de los informes que siguen redactando y enviando. Y doy gracias a Dios ahora más que nunca y le vuelvo a ofrecer la herida de haber sido marcado tan solo por haber defendido lo que veía en conciencia y haberlo dicho con sinceridad y sin querer ofender con ello a nadie.



VII)      No es la Legión en la que puedes confiar en los demás, no, ya no lo es. Se ha derrumbado la confianza. ¿Se acuerda que se lo dije en Monterrey hace dos años? Y le decía que yo veía que estábamos perdiendo la confianza y que esto se agudizaba en el caso de los superiores mayores actuales. Pues, padre, ¿ahora en quién confías? ¿En quienes ya te han mentido, en quienes te saludan correctamente pero por detrás hacen otra cosa, en quienes aún no admiten lo que hay más allá de los hechos, en quienes compartes algo y lo primero que hacen es informar? ¿Se puede vivir sin confiar? Yo no. Y siendo sincero: no puedo confiar en el sistema de gobierno vigente, aunque sé y acepto que está avalado por la Iglesia.



VIII)     Sabe, padre, vivo y experimento que han cambiado el estilo de sacerdocio que llamó mi corazón cuando ingresé e, incluso, cuando me ordené: ese sacerdote sencillo pero también llamado a ser un hombre líder, con un compromiso y una capacidad para llevar adelante obras y apostolados al servicio de Dios. La realidad es que todo se sigue institucionalizando tanto que donde queda el valor de cada persona. Además, disentir en algo con las indicaciones de los Superiores es como firmar una sentencia interna y aceptar que se acabe con la reputación personal con tal de salvar la imagen de la institución. Perdóneme, padre, si le hacen daño mis palabras, es lo que menos quiero.



IX)       No puedo identificarme con las normas que siguen rigiendo el apostolado, en el que predominan los números, la eficacia y los resultados. Admito haber vivido sujeto muchos años a estas directrices pero, después de haber conocido lo que realmente había detrás de esto, ya no puedo compartirlo ni me identifico con lo que conlleva.



Soy consciente del bien que hacen tantos y tan buenos religiosos y sacerdotes legionarios y miembros del Regnum Christi. Es el “enigma” al que se refiere Su Santidad Benedicto XVI. Y entiendo, valoro y agradezco que el Santo Padre y la Iglesia que no hayan querido que todo ese bien se disuelva.



X)        No puedo aceptar la manera de manejar nuestros bienes y la concentración de los mismos en manos de unos pocos, los que se alinean con ellos y los laicos a sueldo en el sistema Integer, haciendo a un lado a los sacerdotes, a los directores de obras y a los superiores locales y veo que no se quiere cambiar esto sino que se sigue procediendo con métodos de institucionalización que quieren conformar un sistema de administración que logre integrar todas las partes de un negocio: planeación, producción, ventas y administración y finanzas”(19 diciembre 2010). No quiero juzgar esta forma de manejar nuestros recursos como un negocio pero yo no quiero ser parte de esto y, además, manejado al antojo de unos cuantos que no sabemos ni qué han hecho ni qué hacen.



Por todo ello, he pasado meses de una gran ausencia de paz interior, hasta que comencé a aceptar lo que Dios me pedía. Y sin paz interior, ¿es posible hacer el bien en la vida sacerdotal? Y al meditar en la historia de mi vocación, he visto cómo mi vocación legionaria se ha ido apagando poco a poco y, antes de que se apague mi vocación sacerdotal, doy este paso.



Y ahora me corresponde avisarle a Usted y presentar mi vida, mi vocación y mi decisión ante la Iglesia a través de la Autoridad competente.



Esta decisión, aunque no quita mi dolor ni disminuye mi tristeza, me lleva a encontrar la paz en la esencia de mi sacerdocio: dar la vida por Cristo y por los demás.



No quiero mirar atrás. Me duele mucho dejar lo que tanto quería pero he decidido renunciar a mi vida en la Legión para poder seguir viviendo mi vocación sacerdotal. 



Lo único que quiero es hacer la Voluntad de Dios. Lo único que quiero es poder agradarle y servirle y Él sabe mejor que nadie que no tengo ninguna otra intención.



Por más que he intentado encontrar algo que me lleve a esperar más, no veo nada ya que me haga retrasar este paso que hoy doy y que sé que es como lanzarme a caminar por el desierto esperando llegar a una tierra prometida en la que Él me indique habitar porque Él es fiel.



Lo que quiero es caminar. Y hacerlo por el  camino que Él me ha ido llevando y que yo he ido acogiendo en la oración, apoyado con el prudente consejo de sacerdotes virtuosos y beneméritos y con el consejo del señor Cardenal Don Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara, México.



Noto, padre, que renace en mí una nueva ilusión de poder servir a la Iglesia con el ministerio de mi sacerdocio. Sí, revive en mí esa ilusión tan necesaria en la vida y más en la vida sacerdotal, esa misma que iba perdiendo en estos últimos meses y que veo resurge cuando pienso en acercar a jóvenes de los ambientes que conozco no sólo a Jesús sino a la Iglesia y, también, al Seminario Diocesano. Al día de hoy, ya hay 11 jóvenes universitarios de los ambientes en que me muevo que están dispuestos a ingresar al Seminario de Guadalajara y de Querétaro.



Sé que no soy yo sino que es Él quien puede tocar las almas y es Él quien debe decirme por medio de la Autoridad de la Iglesia que lo intente o no. Si es así, quisiera trabajar con total pureza de intención ya que ésta me ha faltado muchas veces en el apostolado de la Legión, por culpa mía sin duda.



Por todo lo expuesto, pongo a su consideración las siguientes consultas:



1) Por medio de la presente le pido a Usted, como Director General, la exclaustración de la Legión, como marca el canon 686 del Derecho Canónico.



2) Siguiendo el consejo y la invitación del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, pido mi residencia tras la exclaustración en la Arquidiócesis de Guadalajara. Desde este momento, me pongo a las órdenes del señor Cardenal para lo que él indique, donde él diga y como él decida.



3) Dando mi total adhesión a lo que el señor Cardenal me comunique, he de manifestarle la responsabilidad que siento en conciencia para colaborar en la diócesis de Querétaro tanto en la pastoral juvenil (atendiendo al grupo del “Buen Camino”) como en la pastoral vocacional apoyando al Seminario Conciliar Diocesano y al Obispo electo, Don Faustino Armendáriz.

4) En el transcurso del primer año o de los dos primeros años, siguiendo la guía y el consejo del Cardenal de Guadalajara, decidiré dónde fijo mi residencia: si en Guadalajara o en Querétaro. Donde Dios quiera, allí será.



5) De mis responsabilidades apostólicas actuales, quisiera proponerle a Usted lo que veo más conveniente para el bien de los jóvenes y de las demás personas vinculadas a ellas:



1.    Sección de jóvenes de Querétaro: ¡hemos gozado tanto juntos y formamos una verdadera familia! En estos años han entrado 32 jóvenes a la Legión y 8 son ya sacerdotes. ¡Qué regalo del cielo! Propongo que lleve la sección el P. Isidro Ramírez, Asistente del ECYD o el P. Luis Miguel García, actual Capellán del Cumbres.



2.    Sección de jóvenes de Irapuato: cuna de tantos colaboradores del Regnum Christi y de un puñado de vocaciones. Propongo al P. Jesús Hernández, actual director espiritual, sacerdote líder y amigo de los jóvenes, como director de sección.



3.     Sección de jóvenes de Celaya: Propongo al P. Raúl Rodríguez, actual Asistente del ECYD, que tome las riendas de esta joven sección.



4.    Secciones de los Altos de Jalisco: Propongo que el P. Benjamín Clariond vea con Everardo Martínez, actual Asistente, quién puede llevar adelante estos grupos de jóvenes, siempre en colaboración con los párrocos.



5.    Centro de Espiritualidad de Santa María en Chapala. Propongo que la Sección de señoras de Guadalajara, por medio de las señoras Paty Michel y Conchita Covarrubias, al lado del P. Miguel Viso, se encarguen de llevar este Centro sin perder la intención con la cual fue construido. Ellas continuarán velando para que siga dando un gran servicio y no suban los precios para que no se convierta en un centro exclusivo y excluyente. Con mucho gusto, me ofrezco para ayudarlas en lo que se les ofrezca en estos próximos meses para que puedan llevar adelante esta tarea para el servicio no sólo del Regnum Christi sino de la Iglesia.



6.    De lo que he podido dar a la Legión en México en estos 24 años, tanto espiritual como material, no pido nada a cambio. Y a través de Usted, padre Álvaro, quiero aprovechar para pedir perdón por no haber hecho más y por no haberme entregado mejor.



7.    Esto que digo, incluye los centros que pude construir en Querétaro, Guadalajara e Irapuato y, sobre todo, como Usted bien sabe, el Centro de Santa María del Lago de Chapala, gracias a la ayuda que queda para el cielo de los bienhechores. Con cuánta ilusión pude llevar adelante estas obras, sobre todo la casa de Querétaro y el centro de Santa María del Lago en Chapala, cumpliendo el último propósito del padre Mora.

8.    Respecto a la situación de los bienes que mis padres nos dejaron en herencia en España, haré todo de acuerdo con mis hermanos, bajo la guía de los Obispos que ya están orientando qué hacer en bien de la Iglesia.



Nada más, querido padre Álvaro. Si pudiera pedir algo en este momento sería sólo respeto y oración. No tengo ninguna pretensión con lo que estoy haciendo y sólo quiero servir a mi Jesús y a mis hermanos como Él me lo indique a través de la Iglesia. Acepto con resignación que algunos no me concederán esto que pido y que no dejarán de descalificar mi decisión. Lo entiendo. Mi corazón está preparado (Salmo 57). Y si recibo desaires o comentarios que sé que me van a doler mucho, no sólo espero no responder a ellos sino que trataré de ofrecerlos al Señor con todo mi corazón para poder purificar mi alma y ser más sacerdote según su Corazón.



Quisiera no causar sufrimiento a nadie con esta decisión, tampoco a Usted, padre Álvaro, a quien mucho estimo y Usted lo sabe. Y si causo alguna tristeza o daño alguien, no es mi más remota intención hacerlo y pido perdón por ello.



El noviciado, los años de formación y, sobre todo, estos 24 años de apostolado han sido un regalo inmerecido, una incesante bendición.



Quedan en mí para siempre tantos momentos compartidos con los miembros del Regnum Christi y ¡cuánto he gozado a Cristo en los jóvenes con quienes y para quienes he quemado mi vida! Nuestro Señor me regaló un segundo padre en el P. Carlos Mora y traté de darle el mismo cariño que él siempre me concedió. Es y será uno de mis modelos de vida sacerdotal. ¡Gracias, Señor! Dios sabe por qué no le tocó todo esto…



No quiero dejar de agradecer a mis compañeros legionarios por toda esta vida compartida y desgastada hombro con hombro: ¡tantos años vividos juntos! Dejo atrás a muchos hermanos en la Legión que nunca dejarán de serlo en mi corazón y con quienes he sido muy feliz. Pero un día, día triste y terrible, perdí el candor de la inocencia de mi vocación legionaria al conocer la verdad del fundador y detrás de ésta, la de la congregación. Desde ese día, todo comenzó a cambiar poco a poco en mí, a desmoronarse, por más que yo intentaba que no fuera así.



Para la Legión, con la mayor nostalgia, todo mi cariño y agradecimiento. Y sólo deseo lo mejor en el futuro por venir.

También quiero agradecer el testimonio y la entrega de las consagradas del Regnum Christi. Han sido una bendición para mí con su frescura y su pureza y, al verlas, siempre recordaba a mi entrañable y queridísima hermana Malén, en quien no he dejado de pensar en ningún momento durante este proceso y a quien pido perdón de rodillas por el dolor que le puedo causar con esta decisión.



Quisiera ser a partir de ahora más hermano de todos los sacerdotes. De todos. Y compartir la fraternidad que hoy vivo y siento con mis hermanos Ignacio, Alfonso y Santi.

No puedo terminar sin agradecer con todo mi corazón a mi familia y a mis mejores amigos su compañía, su apoyo incondicional y su comprensión en todo este proceso personal por el que Dios me ha ido llevando, sobre todo durante estos últimos meses. Nunca podré agradecerles como se merecen.



No importa dónde he llegado. Lo que importa es dónde voy, bueno, donde estoy yendo. Muchos se fijarán en que hoy termina un camino. Para mí, lo que cuenta es que hoy comienza otro. Esto es lo que me toca hoy. Hago lo que para mí es necesario hacer, enfrentando sus consecuencias. El terreno del mañana es muy incierto para hacer planes. Y si los hiciera, podría caer en el vacío. Está claro en el Evangelio: “A cada día le basta su afán”, (Mt.6, 34) y me ayuda cómo lo interpreta Santa Teresita del Niño Jesús: “seré fiel hoy”.



Sé que lo que cuenta no es lo que tienes en la vida sino quién eres en ella.  Hoy dejo lo que levanté durante años, dejo mi casa de la Legión y queda lo que soy: Juan Pedro, sacerdote al servicio de mi esposa la Iglesia y de la familia de los hijos de Dios. Antes de terminar, quiero decir que he aprendido en este camino que hay mucho más de mis padres en mí de lo que yo suponía…



Dejo mi vida en manos de mi Reina de la Esperanza y de la Paz, Causa de nuestra Alegría, nuestra buena Madre María. Y bajo su manto, me apego a la Voluntad de mi único Amor, de mi Dios y Señor, que hoy está a mi puerta y llama.



Gracias, padre Álvaro. Siempre unidos en Cristo, María y la Iglesia.    



Adiós, padre, lo llevo en mi corazón,

Reconocimiento como Cotizados de los años de vida Religiosa

Real Decreto 487/1998, de 27 de marzo, sobre reconocimiento, como
cotizados a la Seguridad Social, de periodos de actividad sacerdotal o
religiosa de los sacerdotes y religiosos o religiosas de la Iglesia católica
secularizados.

(BOE núm. 85, de 9 de abril de 1998)

* NOTA: este Real Decreto ha sido complementado por el Real Decreto
2665/1998, de 11 de diciembre.

La Ley 13/1996, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y de
Orden Social, establece, en su disposición adicional décima, que el Gobierno
aprobará las disposiciones normativas que sean necesarias a los efectos de
computar, para los religiosos y sacerdotes secularizados, el tiempo que
estuvieron ejerciendo su ministerio o religión, y en el que no les fue permitido
cotizar por su falta de inclusión en el sistema de la Seguridad Social, con objeto
de que se les reconozca el derecho a la percepción de la pensión de jubilación
denegada o a una cuantía superior a la que tienen reconocida.
A la hora de abordar la regulación señalada se hace preciso distinguir dos
colectivos: de una parte, las personas que, por falta de cotización necesaria, no
han podido tener derecho a una pensión de jubilación en el sistema de
Seguridad Social; de otra, aquéllas que, a pesar de no haber podido cotizar por
períodos anteriores a la secularización, sin embargo, a través de cotizaciones
posteriores, han podido generar derecho a la clase de pensión señalada.
No obstante, teniendo en cuenta la situación más desfavorable en que se
encuentra el primero de los colectivos indicados, resulta conveniente abordar en
un primer momento el desarrollo legal en lo que respecta a quienes carecen de
pensión de jubilación, y que, si se computa, siquiera sea parcialmente, el tiempo
de ejercicio ministerial o de religión, generarían derecho a la misma.
A tal finalidad responde el presente Real Decreto, mediante el que se da
cumplimiento parcial al contenido de la disposición adicional décima de la Ley
13/1996. A través del mismo, y para los sacerdotes y religiosos o religiosas de la
Iglesia Católica secularizados, se consideran, como cotizados a la Seguridad
Social y a efectos de completar el período mínimo de cotización actualmente
exigible para la pensión contributiva de jubilación, los períodos que sean
necesarios y que coincidan en el tiempo con el ejercicio del ministerio o de
religión, con anterioridad a la fecha de inclusión en la Seguridad Social del
colectivo de sacerdotes o de religiosos y religiosas de dicha iglesia.
En el cómputo de esos períodos se ha procurado buscar la mayor aproximación
posible con la regulación que se dio, en su día, respecto a los sacerdotes y
religiosos de la Iglesia Católica, de edad avanzada en el momento de la
incorporación a la Seguridad Social de los respectivos colectivos.
La regulación contenida en el presente Real Decreto no agota el desarrollo
reglamentario de la disposición adicional décima de la Ley 13/1996, sino que,
por las razones indicadas, constituye un primer paso, que deberá completarse
posteriormente, a través de un segundo Real Decreto, que permita el cómputo
de todos los períodos de ejercicio ministerial o de religión, en los términos
señalados en el último inciso de la citada disposición adicional.
En su virtud, a propuesta del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, de acuerdo
con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo de Ministros en su
reunión del día 27 de marzo de 1998, dispongo:
* NOTA: la denominación actual del Ministerio de Trabajo e Inmigración
proviene del Real Decreto 432/2008, de 12 de abril, por el que se
reestructuran los departamentos ministeriales y con esta misma
denominación se ha mantenido en el Real Decreto 542/2009, de 7 de abril.
Artículo 1.- Ámbito subjetivo.
Lo establecido en el presente Real Decreto será de aplicación a quienes
ostentaron la condición de sacerdotes o religiosos y religiosas de la Iglesia
Católica y que, en la fecha de 1 de enero de 1997, se hubiesen secularizado o
cesado en la profesión religiosa, siempre que reúnan los siguientes requisitos:
a) Tener sesenta y cinco o más años de edad.
b) No tener derecho a pensión por jubilación de la Seguridad Social, en su
modalidad contributiva.
* NOTA: las previsiones contenidas en este Real Decreto son también de
aplicación a los miembros laicos de los institutos seculares de la Iglesia
Católica, siempre que figuren inscritos en el Registro de Entidades
Religiosas del Ministerio de Justicia, que ya no tuvieran la condición de
miembros de dichos institutos, el día 1 de enero de 1997 (artículo tercero
del Real Decreto 1512/2009, de 2 de octubre).
Artículo 2.- Períodos reconocidos como cotizados a la Seguridad Social.
1. A las personas a que se refiere el artículo anterior, y previa solicitud de los
interesados, se les reconocerá como cotizados a la Seguridad Social, para poder
acceder al derecho a la pensión de jubilación, el número de años de ejercicio
sacerdotal o de profesión de religión que resulten necesarios para que, sumados
a los años de cotización efectiva, que, en su caso, se pudieran acreditar, se
alcance un cómputo global de quince años de cotización.
Los períodos a reconocer en virtud de lo establecido en el párrafo anterior no
podrán, en ningún caso, exceder de los períodos de ejercicio sacerdotal o de
profesión religiosa, acreditados con anterioridad a:
a) En el supuesto de sacerdotes secularizados: 1 de enero de 1978.
b) En el caso de personas que abandonaron la profesión religiosa: 1 de
mayo de 1982.
Los períodos asimilados cotizados a la Seguridad Social serán reconocidos,
en el caso de los sacerdotes secularizados, en el Régimen General y, en el
supuesto de personas que abandonaron la profesión de religión, en el Régimen
Especial de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos.
2. A los efectos previstos en el apartado anterior, los interesados deberán
acreditar el tiempo de ejercicio sacerdotal o de profesión de religión, mediante
certificación expedida, en el caso de los sacerdotes, por el Ordinario
correspondiente y, en los supuestos de religioso o religiosa, por la autoridad
competente de la respectiva Congregación.
3. Cuando con la suma de los períodos de cotización efectiva y los
asimilados a cotizados de acuerdo con lo establecido en el apartado 1 no se
alcance el período mínimo de cotización exigido para causar derecho a la
pensión de jubilación, con carácter excepcional y en la medida necesaria para
completar dicho período mínimo, podrán reconocerse, como cotizados a la
Seguridad Social, los períodos en los que los interesados desarrollaron su
actividad religiosa fuera del territorio español, siempre que acrediten que dicha
actividad se prestó para la comunidad religiosa a la que pertenecían en ese
momento y exclusivamente bajo las órdenes de sus superiores.
* NOTA: este apartado ha sido añadido por el artículo primero.uno del Real
Decreto 1512/2009, de 2 de octubre.
Artículo 3.- Reconocimiento y cálculo de la pensión.
1. Una vez reconocidos como cotizados, de acuerdo con lo previsto en el
artículo anterior, los períodos de ejercicio sacerdotal o de profesión de la religión
que correspondan, se procederá al reconocimiento del derecho a la pensión de
jubilación.
A efectos de reconocimiento de la pensión de jubilación, no será exigible el
período de carencia específica establecido con carácter general.
2. Para el cálculo de la pensión se tomarán, en primer lugar, si las hubiere,
las bases reales de cotización acreditadas durante el período que integre la base
reguladora, y las lagunas se completarán con las bases mínimas de cotización,
previstas para los trabajadores mayores de dieciocho años en el régimen de que
se trate, y que hubiesen correspondido a los meses que se les reconozca,
contados, hacia atrás, desde la fecha de petición.
Artículo 4.- Obligaciones de los interesados.
1. Los interesados deberán abonar el capital coste de la parte de la pensión
que se derive de los años de cotización que se le hayan reconocido, en virtud de
lo previsto en los artículos anteriores.
A tal fin, la pensión a capitalizar será el resultado de aplicar a la
correspondiente base reguladora el porcentaje obtenido de multiplicar por 3,33 el
número de años que hayan sido reconocidos, como cotizados a la Seguridad
Social, de acuerdo con lo previsto en el artículo 2.
2. El abono del capital coste a que se refiere el apartado anterior podrá ser
aplazado por un período máximo de veinte años y fraccionado en pagos
mensuales, deducibles de cada mensualidad de la pensión reconocida.
* NOTA: este apartado ha sido redactado de nuevo por el artículo
primero.dos del Real Decreto 1512/2009, de 2 de octubre.
Artículo 5.- Garantía de pensión.
* NOTA: artículo añadido por la Disposición final tercera del Real Decreto
1335/2005, de 11 de noviembre.
La disposición final sexta de la misma norma dispone que las previsiones
contenidas en el artículo 5 del Real Decreto 487/1998, se aplicarán
también, a solicitud del interesado y con efectos desde el mes siguiente al
de la solicitud, a las pensiones ya reconocidas en la fecha de entrada en
vigor de este Real Decreto (23 de noviembre de 2005), y se procederá a un
nuevo cálculo del importe mensual que deba deducirse de la pensión para
el abono del capital coste que reste por amortizar.
1. Los titulares de pensiones que se tramiten al amparo de lo dispuesto en
este real decreto, si reúnen los requisitos determinantes del derecho al
complemento por mínimos y hubieran optado por el abono del capital coste
mediante su fraccionamiento en pagos mensuales deducibles de cada
mensualidad de pensión, tendrán derecho a percibir, al menos, el importe del 95
por ciento de la cuantía mínima de la correspondiente pensión en la fecha del
hecho causante. Esta medida se extenderá a los titulares de pensiones cuyo
importe, como consecuencia de la citada deducción mensual, resultara inferior a
la cantidad garantizada, siempre que, asimismo, reunieran los requisitos
determinantes del derecho al complemento por mínimos.
En el supuesto de concurrencia de pensiones, para la aplicación de la
garantía establecida en el párrafo anterior, se tendrán en cuenta todas las
pensiones percibidas por el beneficiario.
2. La cantidad mensual a deducir de la pensión para el abono del capital
coste, en los supuestos regulados en el apartado anterior, será la diferencia
entre la cuantía de la pensión, bien en su importe mínimo, bien en el superior
que corresponda, y el importe garantizado, aplicándose la deducción a las
mensualidades ordinarias de la pensión durante todo el tiempo necesario para la
total amortización de la deuda. Una vez fijada la cuantía de dicha deducción,
ésta permanecerá invariable, con independencia de las modificaciones que
pudiera experimentar el importe de la pensión en sucesivos ejercicios o del
reconocimiento de pensiones derivadas.
3. Lo dispuesto en los apartados precedentes se entiende sin perjuicio de
otro tipo de retenciones sobre los importes de la pensión que legalmente
procedan.
Disposición adicional única.- Aplicación supletoria
En lo no previsto en el presente Real Decreto, serán de aplicación las
disposiciones comunes que regulan los respectivos regímenes de la Seguridad
Social en que se causen las correspondientes pensiones.
Disposición final primera.- Facultades de desarrollo
Se faculta al Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales para dictar las
disposiciones generales que sean necesarias para la aplicación y desarrollo de
este Real Decreto.
Disposición final segunda.- Entrada en vigor
Lo previsto en el presente Real Decreto entrará en vigor el día siguiente al
de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».

Denuncia por el Impago de la Seguridad Social por parte de la Legión de Cristo

Pacem In Terris

Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse
en la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
Hemos elegido como nombre de este espacio el mensaje de SS. Juan XXIII, convencidos que la Paz solo se alcanza con la Verdad, la Justicia, el Amor y la Libertad.
Muchos de nosotros hemos dedicado años de nuestra vida, los mejores, para seguir un supuesto llamado Divino, y nos entregamos con totalidad y sin cortapisas a la misión que nos asignaron.
Gran parte de la verdad sobre la vida de Marcial Maciel son algo conocido por la sociedad.
La Legión de Cristo, sin embargo, sigue cometiendo injusticias, parapetados en el mensaje del Evangelio y queremos mostrar cómo solo se dedican a predicar y no vivir el Evangelio.
Son los nuevos sepulcros blanqueados de los que habla el Evangelio.
Todos los ex miembros que abandonan la congregación, además de encontrarse en muchas ocasiones con serias dificultades para la reinserción laboral, especialmente los que han decidido dejar la vida religiosa, añaden el que la Congregación los deja totalmente abandonados. No hablamos de casos solo del pasado, sino también de casos que se están viviendo en el presente.
Hombres y mujeres consagradas que cuyo único delito fue no estar de acuerdo, pedir explicaciones o simplemente buscar la verdad ocultada por los superiores, se ven de la noche a la mañana abandonados a su propia suerte.
Esta cara oculta de la Legión de Cristo es la que deseamos mostrar en este espacio.
Las mentiras que siguen manejando, solo con el fin de acallar la opinión pública son otro de los objetivos que deseamos poner en conocimiento de todos.
Seguir siendo la voz de las víctimas!!!
Las víctimas de Maciel, ninguneadas y olvidadas, que solo han recibido promesas, pero a día de hoy ninguna disculpa pública por la forma tan infame como los han tratado.
Las Victimas del sistema de poder
Las Víctimas que han quedado solos en su dolor en tantos países.
Invitamos a todos los ex miembros, o miembros que deseen sumarse a esta denuncia que se pongan en contacto con nosotros al correo exlcesp@gmail.com
Iremos mostrando todos los escritos que desde años han recibido tanto el Delegado Pontificio Actual, como el Director General y a los que nunca han dado respuesta.
En breve vamos a iniciar una acción civil en los tribunales de justicia, convencidos que con esto estamos contribuyendo a que la PAZ en la TIERRA alcance a todos los hombres de buena voluntad.